“Díchosos los pobres en espírítu porque el reíno de los cíelos les pertenece.”

¿Qué clase de alegría puede producir la pobreza? O ¿Qué clase de alegría puede producir la riqueza? Lo cierto es que la riqueza material produce alegría temporal. Esa alegría está presente mientras las riquezas duran. Por eso, hacer pensar a un pobre que la riqueza le traerá felicidad no es una verdad completa. La felicidad anunciada por Jesús comienza por considerar la pobreza espiritual que no es otra más que la necesidad de Dios. Los que realmente se dan a la búsqueda de llenar su necesidad de Dios, de su gobierno y de los recursos disponibles en él, sienten no sólo gozo; también las necesidades básicas espirituales y materiales son satisfechas desde el presente. No hay que esperar para suplir la necesidad de Dios, porque si se reconoce esa pobreza, entonces el reino de Dios está disponible desde hoy.

SEÑOR JESÚS: ME DOY CUENTA DE QUE LO MATERIAL NO SATISFACE POR COMPLETO Y QUE TENGO UNA NECESIDAD MUY GRANDE DE TI. POR FAVOR SATISFACE MI NECESIDAD DE TÍ, LLÉNAME DE TÍ Y ENTONCES CONTIGO SERÉ FELIZ, PORQUE YO SE QUE TU ESTARÁS AL CUIDADO DE MI. AMÉN.

-Rev. Fredy Díaz